
Diferencias
2006-03-21 - 19776 accesos - 2 comentarios
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Francia, semana del 13 al 19, la población se preocupa por que los jóvenes y algunos sindicatos han tomado las calles, se encierran en las universidades. Hay manifestaciones pacíficas sin incidentes, multitudinarias. Tras alguna de la concentraciones y en la Soborna se producen graves enfrentamientos con la policía, hay heridos entre manifestantes y policía y detenidos por todo el país.
España, semana del 13 al 19, la población se preocupa por que los jóvenes están preparando grandes concentraciones multitudinarias en plazas y universidades españolas. Para el viernes. Cada ciudad se prepara como puede. En algunas la presencia policial es masiva, se vallan las zonas de concentración y se registran las mochilas. En Barcelona y Madrid, hay enfrentamientos graves de un pequeño grupo de descontrolados, en proporción, y la policía. Hay heridos en ambos bandos y hay detenidos. En otras ciudades, como Granada, las concentraciones se desarrollan sin incidentes violentos.
En Francia, los jóvenes se manifiestan en contra del llamado “Contrato de Primer Empleo” que Dominique de Villepin, vicepresidente francés, se empeña en llevar adelante. El contrato es considerado por sindicatos y jóvenes como una reafirmación de la precariedad laboral de los jóvenes que se incorporan al mercado laboral. El ministro francés de Asuntos Exteriores, Philippe Douste-Blazy defiende este contrato en Bruselas y asegura que en España las condiciones de los contratos de trabajo de los jóvenes “son mucho más precarias” (El País) (y le falto decir “y allí no pasa nada, no protestan”).
En España, los jóvenes se concentran para defender su derecho a beber en la calle, por que las copas en los bares son muy caras y de garrafón, y así es más duro pillar un buen ciego. Los jóvenes aseguran tener derecho a reunirse en la calle y tomar algo, cosa que apoyo pues yo lo he practicado. La reunión en la plaza es muy propio de nuestra cultura. Pero ejercitan este derecho para beber sin control ni mesura, caer al suelo en intoxicaciones etílicas o de otros tóxicos, pelearse (si es posible grabándolo en el móvil que mola más), dejar las calles llenas de orines, cristales y plásticos (toneladas, esto no es exageración), no dejar dormir a los vecinos (que trabajan en precario porque en este país pocos se manifiestan por ello) y destrozar mobiliario público.
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Reflexión Política Sociedad 